Yo también te quiero

23 Diciembre 2009 por jaclemente

  Te quiero, le dijo Daniel Gómez,  mirándola a los ojos, mientras remaba en el estanque del retiro. Natasha Tashenko, en silencio, contemplaba como un cisne de cuello largo sumergía la cabeza en el agua, una y otra vez.

  Al poco, el cisne de cuello largo sacó la cabeza con un pez atrapado en su pico.

Natasha volvió sus ojos hacia Daniel   y le dijo: Yo también te quiero.

Tiempos raros

23 Diciembre 2009 por jaclemente

 

   Eran tiempos de excesos  y de records. Aquel año se alcanzaron las temperaturas más bajas de los últimos cincuenta años, cayó la nevada más intensa de las tres últimas decadas, los precios alcanzaron su nivel más bajo desde que se tenían datos, la morosidad llegó a cotas desconocidas en la historia de la democracia. La actividad solar era la más intensa de los últimos siglos. El Barcelona consiguió el mayor número de puntos de la historia de la liga y así sucesivamente. Sin embargo él siguió yendo al night club “el conejo caliente” una vez por semana, como llevaba haciendo los últimos diez años. Aunque sin saber por qué, empezaron a gustarle menos las rubias del este y comenzó a sentir predilección por los culos de las brasileñas.

alguien te joderá el día

23 Diciembre 2009 por jaclemente

   Aquella tarde se había levantado de la siesta con buen humor.  El calor asfixiante que había castigado la ciudad los días anteriores había cedido el paso a un tiempo mucho más apacible. La temperatura seguía siendo alta pero se había instalado una brisa del norte que refrescaba el ambiente.

  Se lavó un poco la cara y se humedeció el pelo. Salió a al calle , silbando y jugando con el llavero de la moto. Se encontró con dos vecinos a los que saludó efusivamente y en el garaje despidió con la mano a la hija del portero que salía en ese momento.  Se puso el casco y se echó a la calle como si fuera a viajar por la autopista A69, relajado, hasta que llegó a al altura del colegio donde terminaba la calle.

  Varios vehículos estacionados en doble fila obstaculizaban el paso, por lo que se echó un poco a la izquierda para esquivarlos.

 Fue esquivando uno a uno, hasta que al llegar a la altura del paso de cebra le detuvo un guardia municipal.

¾Aparque a la derecha, por favor. ¿ Sabe que ha cruzado la línea continua?

¾Si, claro, ya me contará como iba a pasar si está todo el carril ocupado por coches.

¾Eso no es asunto suyo, déjeme la documentación del vehículo, el carnet de conducir y el seguro de la moto.

¾No tengo por qué llevar el seguro, usted lo sabe.

¾Está bien, lo comprobaremos.

¾No me diga que me va a multar.

¾Usted verá. Ha infringido una norma de circulación.

¾¿ Y todos estos?

¾Ya le he dicho que no es asunto suyo.

¾Cómo no va a ser asunto mio, si me está multando a mi, cuando los que obstaculizan el tráfico son ellos.

¾Tiene un plazo de quince días para hacer un pliego de descargo.

¾¡Qué coño recurra! Haga el favor de tener un poco de sentido común.

¾Me está insultando.¿ quiere que le multe por desacato?

¾Hasta ahora no le había insultado, pero voy a hacerlo: Es usted un hijo de puta.

¾venga con nosotros

¾De eso nada, que venga la policía nacional. Tengo derecho a hacer una llamado ¿no?

¾Usted ha visto muchas películas.

¾Y usted me está tocando los cojones.

¾Se le va a caer el pelo.

¾A mi se me va a caer el pelo y a ti todos los dientes.

Y en diciendo esto, le soltó un puñetazo con toda la mala leche que llevaba acumulada, en toda la mandíbula , de tal modo que el policía cayó inconsciente al suelo. En ese intervalo llegó un coche patrulla de la policía nacional que accidentalmente pasaba por allí. La gente que se había arremolinado empezó a insultar a los agentes dando gritos amenazadores. Algunos cogieron piedras u otros objetos contundentes que encontraron y se los lanzaron al coche patrulla. Otros sacaron navajas y les pincharon las ruedas. Los más alterados lanzaron cerillas al interior de los vehículos policiales que acabaron en llamas.  Un grupo se despojó de sus ropas y se abalanzó sobre los agentes dejándolos desnudos sobre el asfalto.

  Ni que decir tiene que al poco tiempo llegaron los antidisturbios y acabaron disolviendo el motín y practicaron algunas detenciones.

  Como dijo alguien , por muy bien que se te presente el día, siempre llegará un hijo de puta y acabará jodiéndotelo..

Maldita obsesión

23 Diciembre 2009 por jaclemente

Anselmo vivió siempre obsesionado por el tamaño de su pene.

Cuando era pequeño y los niños jugaban a mear en los agujeros de los grillos o a ver quién llegaba más lejos. Él lo evitaba diciendo que le parecía una guarrería, igual que evitó participar en cualquier juego comunitario pues le aterraba tener que desnudarse delante de sus compañeros. Lo peor fue en el servicio militar cuando después de la instrucción tenía que acudir a los baños comunitarios, pero siempre se las arreglaba para ir el primero o el último y se tocaba un poco para tener una leve erección. Ni que decir tiene que nunca había tenido sexo, pues la sola idea de tener que desnudarse delante de una mujer y exponerse a sus burlas le enfermaba. Ni siquiera se atrevió a ir aningún prostíbulo.

  Se juró que haría todo lo posible por solucionar aquel problema y se dedicó con entusiasmo a todos los tratamientos que encontró.

  Compró el famosos kit “elonger pennis” del doctor frankhouse que aseguraba un crecimiento espectacular tanto en longitud como en grosor en pocas semanas. Se colgaba unas pesas de diferentes gramos del glande dependiendo de la hora del día. Y paseaba con ellas desnudo por la casa.  Pasaron tres meses y quice días y su miembro tenía exactamente el mismo tamaño que antes de empezar el tratamiento. Fue entonces cuando recibió por internet la propaganda de las famosas píldoras del Dr. Jonson que habían dado resultado en el noventa y nueve por ciento de los casos. Se tomó cuatro frascos de cincuenta cápsulas cada uno, previo pago de ochenta dolares por unidad y tampoco consiguió ningún efecto aparente.

  Recurrió, como no, al “elonger advanced pennis” sólo de venta en tiendas especializadas, consistente en un artilugio que se aplicaba al miembro y poco a poco se iba ajustando la tensión para conseguir la elongación deseada. También fue un fracaso absoluto.

  En revistas especializadas encontró un aparato de rayos iónicos ultrarreverberantes con isótopos de helio activo que había que aplicar durante unos minutos al día, antes de acostarse. Una noche se quedó dormido con el apartao puesto y acabó en el hospital con quemaduras de tercer grado.

  Por fin, asesorado por un urólogo de prestigio, decidió que lo definitivo sería la cirugía: un implante de silicona . Dispuso de sus ahorros de treinta años como cajero en una sucursal del banco popular y se sometió a la operación. Y efectivamente, por fin su pene creció en grosor y longitud, como el quería.   Lástima que en la intervención seccionaran los músculos que posibilitan  la erección y la anestesia epidural le dejara como efecto secundario un temblor en las manos e incontinencia urinaria.

¡joder Eduardo!

23 Diciembre 2009 por jaclemente

¡joder Eduardo! ¿Por qué te has tenido que morir?¿ Por qué ahora?

Dos años convenciéndote para que salieras por ahí , que pasaras página,  y tú que no, que  Después de Marta ya no habría nadie, que  no te interesaba ni el amor ni el sexo..

Pero si sólo vamos a tomar unas copas y a echar unas risas Y tú que nada.

¡Joder Eduardo!

Si eras un referente, ¿ Qué voy a hacer sin ti? ¿ Qué vamos a hacer?

No hay portero ni discjockey . que no te conozca., ni mujer, yo creo . Ya ves  como está el cementerio.  Hasta el cura se ha extrañado. Le he mentido, le he dicho que eras el único hombre en tu empresa.

¡ Joder Eduardo!. Me acuerdo perfectamente la primera noche que por fin te decidiste. Después del segundo cubata “para darme ánimos “ decías, cuando te fuiste a por  aquellas irlandesas , tan pelirrojas, tan blancas, No te había visto bailar nunca de esa manera, ni beber, ¡joder como bebimos!  y aquellas tías que aguantaban todo. Al día siguiente me desperté   en el sofá de tu casa, bocabajo, con la gabardina puesta . Sin embargo tú apareciste sonriente, afeitado y con unos croisanes de la Mallorca.

   A partir de ese día te soltaste el pelo, Eduardo, que no paramos, que no ha habido noche en los últimos seis meses que no hayamos salido. Más bien lo que no hemos hecho es entrar. Todo este tiempo yo a tu rebufo, viviendo de lo que desechabas, pero es lo mejor que me ha pasado.

¿ Te acuerdas Eduardo del día de las chinas? ¡Joder Eduardo! ¡ Qué noche! . No entendían ni palabra, pero se dejaban hacer de todo. ¿ Bailar?, si Bailal. ¿Cubata? Vale cubata.  Y después en el hotel con jacuzzi, Se volvían locas por acariciarnos el pelo del pecho y tú te partías de risa de lo pequeño que lo tenían todo No he pasado mejor noche en mi vida.

   O el día de los travestís, que yo te advertí que eran muy altas para ser tías,  y que las tenían operadas , pero tú ,  que no, que no, y después cuando se descubrieron . ¡ qué más da! dijiste, hay que probarlo todo y vaya si probamos, ¡menuda experiencia!

¡ Joder Eduardo!

  Y la  que te montó el marido de aquella, Virginia, creo que se llamaba, la del canalillo. A quién se le ocurre liarse con la mujer del portero de la disco, ¡ Joder Eduardo!. Y yo quitándotelo de encima , que al final las hostias me las llevé yo.

  Es que nos ha pasado de cada cosa.

  Me vienen a la cabeza tantos momentos, tantas anécdotas.  Y eso que no te atraía  el sexo.

  Y ahora vas y te mueres. ¡ joder Eduardo!.

Infidelidad

23 Diciembre 2009 por jaclemente

 

Tenía el cutis más brillante y limpio que había visto jamás Estaba sentada frente a mi en el vagón de tren que me llevaba  a Atocha.

  La tarde, aunque fría, era  luminosa y el sol, que ya caía sobre el horizonte, con esa tonalidad amarillenta tan típica del otoño, daba de lleno en su cara, lo que la hacía brillar aún más.

  Nunca estuvo mejor dicho  para referirse a una  cara , lo de los ojos almendrados, pues asemejaban dos almendras simétricas y perfectas a ambos lados de la nariz , bajo unos arcos de pelo negro cuidadosamente depilados.

  Comía chicle, pero despacio, sin abrir la boca, lo que hacía que sus labios carnosos, muy carnosos, sobre todo el inferior, se movieran con un ritmo lento y casi sensual.

  En un momento, sacó del bolso un pequeño frasco de colonia , lo abrió y depositó en la yema del dedo corazón de la mano izquierda una gota de un perfume que olía a flores frescas y a heno recién cortado.

  Consciente de que mi mirada y mi pensamiento estaban en su escote, se depositó con la mano húmeda la gota de esencia en la piel morena, justo debajo de un crucifijo dorado que pendía de una cadena también dorada y que descansaba en el comienzo de ambos senos. Al contacto con la piel caliente , la esencia se evaporó y repartió su aroma como un efluvio mágico y afrodisíaco por todo el compartimento.

   Fue un instante mágico, me enamoré de ella, y con la timidez que da el amor , bajé los ojos y suspiré. Ella también suspiró y levantó su pecho magnífico, apenas contenido  por un único botón en su blusa.

  Así fue como consumamos nuestro amor, ante la indiferencia del resto de los viajeros  que, ajenos a aquel delirio,   ojeaban tranquilamente los periódicos gratuitos.

  Todo transcurría en esa atmósfera de pasión y romanticismo, en esa cópula recatada y maravillosa, hasta que sucedió algo inesperado:  el tren se detuvo en la estación de Sol y junto a la muchacha de piel brillante y limpia se sentó una chica algo más joven,  de aspecto alegre y desenfadado, con melena rubia suelta y ojos claros. Al sentarse cruzó una pierna sobre la otra y dejó al descubierto la belleza de uno se sus muslos blanco, contorneado y terso.

.

No pude evitar el enamorarme, pero justo cuando estaba a punto de suspirar  por ella, el tren llegó a la estación de Atocha y la cópula quedó interrupta.

El hombre de su vida

23 Diciembre 2009 por jaclemente

El hombre de su vida

 

   No había tenido suerte en el amor. Su primer novio fue un  profesor de aeróbic,  pensó que sería el hombre de su vida, pero al poco se  fugó  con una campeona de halterofilia. Dos años más tarde,  creyó haber encontrado al hombre de su vida, cuando se enamoró de ella un arquitecto que diseñaba viaductos, pero la abandonó en el altar por una funámbula.  Pensó que quizás encontraría el hombre de su vida en alguien más corriente y se enamoró de un albañil algo tosco y fumador,  pero también la dejó por una rumana rubia de grandes pechos.

  Por fortuna la tecnología vino en su ayuda,  por fin encontró el amor de su vida.

 ¡Qué importa que sea un androide si hay amor verdadero!

Diario de un espia

23 Diciembre 2009 por jaclemente

Domingo 1 de enero de 2010

  No sé por qué me da que hoy va a ser uno de los últimos días que me quedan en este trabajo. Me ha dado la impresión de que mi jefe no me ha hablado  con buenos modales y ya tengo la mosca detrás de la oreja.  

  Seguro que me echan la culpa de no haberme enterado de los últimos atentados.   Pero como iba yo a saber lo que iba a pasar.   ¿Es que no  has sospechado nada? . Cómo iba yo a sospechar, con todo lo que está pasando por aquí.   Total trece camiones cargados de explosivos,  no es para tanto.

  ¿Es que no se si te has enterado de que tú eres un espía? Como si por el mero hecho de ser un espía tuviera que saberlo todo, que una cosa es enterarse si van a subir el pan y otra de si van a hacer un atentando.

  O si no lo del tráfico de drogas, ¿quién iba a pensar que esos fardos contenían tanto opio? Es que te han pasado 24.000 Kg de opio delante de tus narices y ni te has enterado . Como si yo fuera un perro sabueso. Es que ellos sentados en su sillón en el puesto de mando lo ven todo muy fácil, pero hay  que estar aquí.   Si, ya sé que soy un espía, que se me paga un sueldo muy bueno para que sea los ojos y los oídos de mi  gobierno pero que no es tan fácil.

 Y luego lo que hay que disimular, que anda que no me ha sido difícil hacerme pasar por iraquí siendo pelirrojo, menos mal que estos no entienden de ciencia y les he contado un rollo con las leyes  de Mendel y se han tragado lo de que mi abuelo se casó con una irlandesa. Déjate la barba y así se te ve menos la cara rosada, me dijeron en la escuela de espías, pero eso fue peor, menudo cante con toda la barba pelirroja. Y lo del acento árabe. Eso tampoco ha sido fácil.   Si me  gasto más tiempo en disimular  que en espiar.

   Y anda que no son reservados estos tíos, que les preguntas algo y no te cuentan ni así, que hay que sacárselo todo con sacacorchos y con mucha sutileza.

  Mira que he empleado el método Gila “Me huele a mi que aquí va a haber un atentado”, le dije al jefe de los chiís , “Me da que aquí alguien va a matar a alguien”, pero ellos nada , venga fumar , como si no fuera con ellos. Joer es que no colaboran y luego quieren mis jefes que yo lo averigüe todo. Y lo de la droga, ya les puedes preguntar .Yo, como siempre, intento acercarme con sutilezas “Mucho camello hay esta mañana en la medina” y cosas así, pero ellos con el “Alá  es grande” lo solucionan todo y si, grande si que debe ser.

  Tú introdúcete entre los lideres religiosos.   ¡que jodidos!. Me he tenido que aprender el Corán de memoria, me ha salido una hernia discal  de tanto agacharme para rezar, que más de un disgusto me he llevado,  que aquí son muy aficionados a la sodomía y algunos en cuanto ven un culo en pompa…

   Pues esta noche he quedado a cenar con el primer ministro,  para celebrar el año nuevo. Están un poco mosqueados con que haya puesto un Belén en mi casa, “es por mi abuela, la irlandesa, es que ella era muy católica”, les he dicho, pero no sé yo…

   Entre unos y otros, se me están quitando las ganas de espiar.

Detrás de la puerta

23 Diciembre 2009 por jaclemente

Detrás de la puerta

 

Cuando sonó el timbre de la puerta  Alma se puso tensa, separó sus labios de los míos y se incorporó levemente. .

¾Me cagüen la leche -dijo.

¾¿ Qué pasa?

   Saltó de la cama, sin contestar,  como impulsada por un resorte. Se puso sobre los hombros el albornoz azul que estaba en el suelo, salió de la habitación  y se fue de puntillas  por el pasillo hacia la puerta de la calle. Al poco sonó de nuevo el carillón del timbre.

  Alma volvió corriendo hacia la habitación y dijo:

—jJoder, joder, joder , es él.

Se mordió el labio inferior y entornó los ojos..

—Cómo que es él —dije yo sobresaltado.  Me tapé instintivamente con la sábana.

—Ahora mismo lo soluciono.

Sonó una tercera vez el timbre. Alma se ajustó el cinturón del albornoz y se fue resuelta hacia la puerta de la calle..

—¿ Qué haces aquí?

—¿ Estás con él, verdad? Estás con él. Para eso querías que me fuera de casa, para meterlo en nuestra cama.

—Eso no te importa, tu ya no vives aquí, no estamos juntos. No es nuestra cama, es Mí cama ¾dijo haciendo énfasis en el MI.

—Claro que  me importa, me importa por mi hija, que ve como su madre se acuesta con cualquiera.

—Ahora te interesa tu hija, mira que bien.

—¡Eres una puta! —dijo levantando el tono de voz.

—Si tanto te importa tu hija, cállate, la vas a despertar.

—Que se despierte y se entere quién es su madre.

—Venga Miguel, márchate. Estás muy nervioso.

—Dile que salga si tiene cojones.

—No seas estúpido

 Tras el murmullo de un forcejeo, oí como se cerraba una puerta. Las palabras llegaron entonces amortiguadas.

    Yo escuchaba la discusión todavía tumbado, desnudo. Sentí un frío intenso y un pinchazo en el vientre.  Por un momento se me pasó por la cabeza meterme debajo de la cama y si Miguel entraba que no me viera. Pero me pareció tan cobarde  que me avergoncé de mi propio pensamiento. 

   Sentí que tenía que hacer algo. Me incorporé.

¾Ahora mismo salgo y se va a enterar ese de cómo hay que tratar a una mujer ¾Me dije en un alarde de valentía.

   Me senté en la cama, frente al armario. Vi. el reflejo de mi  desnudez en el espejo. Estaba pálido, temblando, con el pelo revuelto,  la piel blanca y verdosa por el  invierno y el vello erizado, Mi virilidad se mostraba como un pingajo lamentable. Sobre el antebrazo derecho resaltaba el antiguo tatuaje de un olvidado amor de juventud.

 Aparté la vista, recogí del suelo la funda del preservativo y me vestí.  Encendí un cigarro y fumé compulsivamente varias caladas

¾No me extraña que le haya dejado, menudo cabrón. Pero esto no se va a quedar así,  por mucho que me diga que no intervenga, no me puedo quedar de brazos cruzados ¾traté de espolearme para salir y asumir mi responsabilidad.

  Por mi cabeza pasaron como en un torbellino todas las imágenes de los últimos meses: La Fiesta de la empresa, los besos eternos, las escapadas furtivas, los encuentros casuales en los baños, los polvos impulsivos en las pensiones cercanas, los versos de Neruda, los abrazos entre dos pisos en el ascensor, el perfume de Dior, El asiento trasero del Megane, los correos apasionados,  las horas robadas al hipermercado y a la guardería, las notas de strangers in the nigth,  sus pezones oscuros y largos, el olor del jabón de ducha…

 Apagué el cigarro con rabia en el cenicero de mesilla de noche y,  lleno de ira, con toda la adrenalina acelerándome el corazón, me acerqué a la puerta, dispuesto a irrumpir en la escena y darle un buen puñetazo.

.

  En ese momento oí el ruido de un pestillo  y las voces llegaron, de nuevo,  nítidas hasta mi.

—Ahora mismo voy a por él.

—Tengamos la fiesta en paz, Miguel . Creo que ya lo dejamos claro. Tú ya no tienes nada que ver conmigo — Alma trataba de calmarlo.

—No me sujetes que te doy una hostia que te mato. Déjame pasar, quiero conocerle, saber como es ese cabrón.

—No te hagas más daño, Miguel esto terminó. Deja que el recuerdo que nos quede sea bueno.

  Cada vez sentía las voces más cerca de la puerta del dormitorio. Contraje los músculos y apreté los puños  esperando el encuentro.

  En ese momento salió Paula de su habitación llorando.

—¿ Qué pasa mamá?.

En  ese instante  confuso, olvidando todas las ideas anteriores, salí corriendo de la habitación . De un empujón quité de en medio a Miguel que se agachaba a acariciar a Paula y alcancé  la puerta de la calle  para bajar las escaleras a toda velocidad.

 Chispeaba, el aire fresco y húmedo refrescó  mi cara congestionada. Una gran bocanada entró hasta los pulmones y el sabor de la calle se mezcló con la saliva amarga que una nausea me trajo a la boca. No paré de correr, esquivando transeúntes, hasta llegar al coche. 

No he vuelto a ver a Alma.

Cómo debemos relajarnos

23 Diciembre 2009 por jaclemente

Cómo debemos relajarnos:

En todo momento, el ejercicio debe hacerse de abajo para arriba y de afuera a lo más profundo, nunca al revés, porque chocaríamos con la fuerza positiva que viene de arriba para abajo y de adentro para afuera. 

Cuerpo físico:

Usted se acuesta boca arriba. Se imagina un punto al final de su pie derecho. Se ubica, mentalmente, en un punto de la planta del mismo, por ejemplo, en el centro. Desde allí, trate de introducirse, imaginariamente, por sus partes internas, trate de no hacer el recorrido con demasiado detalles y a una velocidad prudencial, de lo contrario, se dormirá antes de terminarlo, perdiendo la oportunidad de obtener todos los beneficios que éste nos pueda brindar.

Como si fuese una cámara, y con el uso de la imaginación, camine por el interior de su pierna derecha, pensando que cada punto que visite recibe su bendición y queda inmediatamente relajado., así como toda el área circundante al mismo. Termine el recorrido de la pierna en el punto central de su entrepierna, entre su órgano genital y su ano.

Debemos ser conscientes de que cuando encontremos algún punto en donde exista un nudo de tensión o de dolor, tenemos la obligación de dedicar más atención al mismo, al centro de éste, hasta que el dolor o tensión se diluya.

Después de terminar con la pierna derecha, repita el mismo ejercicio, pero en la pierna izquierda, llegando a concluirlo, en el mismo punto de la entrepierna. Mentalmente, visualicemos la salida de nuestro intestino grueso y hagamos el recorrido del mismo, pero a la inversa, recordando que tiene forma de casi un rectángulo. Partiendo desde el ano, subamos por el lado izquierdo, colon descendente, pasamos por el colon transverso y bajemos por el colon ascendente.

En la entrada del colon ascendente, pasemos al intestino delgado. Como es muy largo, su recorrido lo nacemos por áreas y no por todo el intestino. Cuando estemos por el área central, pongamos atención en la parte baja de éste y visualicemos, allí, a nuestros órganos genitales. Los hombres, sobretodo, deben visualizar su próstata e imaginar que está pequeña, lisa y chiquita.

Seguimos el recorrido por el intestino delgado, llegando al extremo izquierdo de nuestro cuerpo, volvemos, por el intestino, por las prolongaciones que van debajo de éste, hacia el lado derecho, hasta salir de éste y encontrarnos con los dos, uno de la vesícula  y el otro del hígado. Dedicamos unos segundos a la vesícula y al páncreas, regresamos a la intersección y subimos al hígado. Por ser un órgano grande e importante, destinamos un poquito más de atención a este órgano, por ser nuestro laboratorio químico.

De allí, nos vamos al estómago, nos detenemos otro ratito, imaginando que funciona perfectamente y que está saludable; como estamos acostados, hacemos un viaje hacia debajo detrás del estómago y nos encontramos con el plexo solar, en este, nos concentramos en su núcleo, el cual asemeja el lente de una cámara fotográfica, todos sus haces giran hacia un centro y se aprietan cuando hay tensión y giran en dirección inversa, hacia fuera, cuando nos vamos relajando, luego, subimos, con dirección a la cabeza, por el esófago; llegando a la altura del corazón, nos desviamos unos segundos y nos centramos en el corazón, pensando que está sano y relajado, además de feliz.

Como los pulmones están cerca del corazón, destinamos nuestra atención a éstos, los sentimos respirar sin tensión, relajados y con salud; volvemos al esófago y terminamos el recorrido de éste en la tiroides y en la tráquea.

Cambiamos nuestra atención, rápidamente, a nuestro cóccix. Desde este punto subimos, a una buena velocidad, toda la columna vertebral. Terminando en el cuello.

Viene la cabeza. Subiendo por el cuello, entramo en esa gran cámara llamada la cabeza. Antes de entrar a ella, nos imaginamos que somos una luz blanquísima que va a alumbrar todo el recorrido. Vemos la boca de adentro hacia fuera, las fosas nasales, los oídos, los ojos y… nos detenemos un momento, para poder hacer una conversión.

Estamos ante la presencia de la pituitaria y al verla pensamos, inmediatamente, que somos ella y que estamos dentro de ella, viendo desde adentro para afuera y que de ella salen los rayos blancos, este alto, sólo nos debe tomar unos segundos, porque pasamos al centro de la cabeza y nos encontramos con la glándula pineal.

Lo mismo que hicimos con la pituitaria, lo hacemos con la pineal. Desde ésta, seguimos el recorrido por la concavidad cerebral y llegamos a las paredes del cráneo y con el uso de nuestra imaginación, trascendemos nuestra cabeza y nos colocamos en el espacio que está por arriba de ésta, como a unas tres pulgadas.

Ya en el aire, agradecemos a nuestro Dios o a nuestra divinidad, la divinidad de cada cual, el habernos permitido este recorrido y le solicitamos, que a partir de ahora, tome el control de todo nuestro ser. Así que le pedimos que relaje toda aquella área que se nos haya quedado sin relajar. Damos las gracias.

Cuerpo emocional o emociones:

Pedimos, reverentemente, a nuestra divinidad, que, por favor, relaje a nuestro cuerpo emocional.

Lo imaginamos con forma de huevo, como energía y tan pronto sintamos un estremecimiento, damos por terminado la relajación sobre el cuerpo emocional.

Agradecemos a la divinidad la ayuda prestada hasta este momento.¡

Cuerpo Causal:

Visualizamos otro huevo, pero esta vez de color lila, pensamos como si estuviera debajo del anterior.

En este momento, procedemos con la mayor reverencia posible. Tratemos de mantenerlos alejados de este archivo. Lo vemos de lejos y desde este punto, solicitamos a la divinidad que se encargue de la relajación de este archivo. Es posible que sintamos un estremecimiento. pero de no darse, después de diez segundos, agradecemos a la divinidad por su ayuda y damos por concluida la relajación del mismo.

Cuerpo Mental:

Lo visualizamos como un huevo mucho más grande que el causal y el emocional. Lo visualizamos de un color azul intenso, Pedimos a la divinidad que lo relaje.

Al darse el estremecimiento, agradecemos a la divinidad por ese favor y damos por concluida su relajación.

El Alma:

Nuestra atención recae, entonces, en nosotros mismos, en lo que somos, luego de relajar nuestros ropajes. Somos seres de luz y esa luz la ponemos a disposición de nuestra divinidad, para que la relaje Dada la relajación, que en este punto es imperceptible; Agradecemos a nuestra divinidad el recorrido. Solicitamos entonces la armonización de nuestros ropajes con nuestra alma; lo hacemos igual que como cuando estamos agrupando bloques de hojas; procuramos que todos los bordes queden debidamente alineados.

Si terminada la relajación pensamos en postulados que nos eleven, lograremos efectos agregados, y si los pronunciamos, sus efectos serán mayores, podemos decir, por ejemplo: salud, belleza, amor, prosperidad, felicidad, abundancia de cosas positivas, juventud, etc;  sobretodo, si entregamos la dirección de nuestro día o sueño a nuestra divinidad con la confianza de que nuestro viaje por el mundo de los sueño o por nuestro mundo de vigilia está siendo dirigido por una inteligencia superior a nuestras capacidades físicas, emocionales, causales y mentales, por lo que todo será de aquí en adelante mejor de lo que hasta ahora hemos cosechado.

Con ese pensamiento, con esa actitud, damos por concluida nuestra relajación.

Autor: Francisco Doria